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martes, 4 de noviembre de 2014

Ebola, ¿beneficios colaterales?, otro punto de vista

Por Ramón Rodríguez Gómez.

El otro día un buen amigo, director de comunicación y difusión de las campañas de Medicos del Mundo, me hablaba de los gravisimos daños colaterales que está provocando el virus del Ébola. No cito aquí esos daños por la amplia difusión que han tenido y tienen, pero si insistir en que a las graves carencias habituales que tiene nuestro vecino y viejo Continente Africano se suma a la falta total de medios para luchar contra esta y otras enfermedades altamente contagiosas, lo que provoca que el virus del Ébola haya adquirido una merecida fama en estos momentos. Aunque, como razono más adelante en este árticulo, gran parte de esta expectación proviene de como este virus afecta a nuestra sociedad. La mayoría de estas enfermedades que asolan África, lo hacen causando una altisima mortlidad para las personas que allí viven, entre otras razones porque nadie en los respectivos paises de esta parte de la tierra que denominamos primer mundo, se ha preocupado para investigar y crear vacunas o remedios eficaces que sean capaces de evitar tantas secuelas y muertes, con la gravedad añadida de que somos totalmente conscientes de que es en esta parte del mundo desarrollado donde están los recursos y soluciones adecuadas para evitarlo.

Como si África no tuviera ya suficiente con un catalogo extenso de razones que torturan y matan a su población de mil formas distintas, ahora en una cruel loteria va y le toca de nuevo el ataque agresivo del maldito virus del Ébola, presente no lo olvidemos desde los años 70 en este Continente ya que nunca se ha hecho nada por solucionarlo. Virus que además no se limita a matar por sí mismo, sino que entre sus terribles consecuencias están las que afectan directamente a toda la fragil y casi inexistente infraestructura sanitaria de los países Africanos donde se instala, demostrando la tremenda inestabilidad con la que vive la población afectada. Aún así me atrevo con la afirmación de que la última estrella mediatica de este catalogo de mortandad en África, haya aportado hipotéticos “beneficios”, por llamarlo de algún modo, para el Continente. Permitiendo que miremos entre todos el futuro de forma optimista a partir de ahora, pero eso sí, sin quitar ni un gramo la vergüenza que debemos padecer por haber permitido llegar a esta situación.

Por un lado, el virus del Ébola nos ha servido, por enesima vez en esta sociedad, para tomar conciencia de una forma dramáticamente gráfica de que la pobreza extrema mata en cualquiera de sus manifestaciones, además otorga muy pocas oportunidades de sobrevivir a quienes les afecta. Pero sobre todo ha servido también para conocer en nuestra propia piel que, esta pobreza extrema que afecta a otros lugares supuestamente lejanos, puede llegar a ser incluso muy peligrosa para nuestra salud y el Sistema Sanitario, uno de los pilares fundamentales del Estado del Bienestar que disfrutamos en el mundo desarrollado. En esa altura salvadora en la que nos hemos instalado con respecto a los países vecinos de África, pensabamos que no nos afectaría nada de lo que allí ocurriera. Pero por primera vez la pobreza que veíamos a través de televisor en el salon de casa, atraviesa la virtualidad de las pantallas para instalar sus consecuencias en occidente, sintiendose “amenazado” por estas consecuencias. Los titulares así lo afirman, “la amenaza del virus del Ébola”, titulares periodisticos que emplean palabras como amenaza, ataque, virulencia, muerte, contagio, epidemia, etc. Provocando preocupación y miedo por nosotros, preocupación que nos obliga a mirar la muerte en directo a través de las imagenes que nos llegan por televisión hasta nuestra sociedad civilizada. Eso sí nos tranquilizan cuando explican que lo que allí ocurre jamás ocurrirá aquí, nosotros afortunadamente estamos preparados. Pero y ellos...siguen muriendo en directo ante nuestros ojos, haciendo que casi deseemos usar el mando a distancia para cambiar de canal, ahora parece que ha desaparecido de primera línea de información, pero el virus del Ébola sigue matando.

Un segundo argumento nos lleva primero a reflexionar, y como consecuencia de esta reflexión a formular que; Gracias a la existencia de esta amenaza real para nuestra salud colectiva, se ha obligado a poner en marcha por la vía de la extrema urgencia, la búsquedad de una vacuna y/o remedio eficaz que posibilite una cura para esta enfermedad tan altamente contagiosa, con el beneficio lógico que esto conlleva para los países africanos, al menos ya no moriran de Ébola, tachando de su macabro catálogo una de las causas de muerte. Es lo que provoca la globalización actual, el conocimiento de que no solo podemos exprimir a los países pobres cuando nos conviene en base a un capitalismo neoliberal feroz, sino que también estos pueden exportar sus miserias en forma de enfermedades hacia nuestro mundo. No tendremos más remedio que cuidarlos, aunque solo sea por puro egoismo civilizado ya que en realidad, con estas medidas nos estamos protegiendo a nosotros mismos. Me pregunto que si el virus no hubiera sido capaz de atravesar las fronteras, seguramente aún se estaría debatiendo como poner en marcha los remedios de prevención y cura. De hecho si recordamos las primeras informaciones de los medios, antes por supesto del contagio en nuestro país y posteriormente en Estados Unidos, se hablaba de que la vacuna podría tardar cinco años en ponerse en marcha, ahora cuando ya afecta al “primer mundo” curiosamente estos plazos se han acortado rápidamente y para enero del año que viene dicen que tendremos esta vacuna ya disponible.

Otro de los aspectos que ha provocado esta globalización del virus asesino es que, podemos constrastar algo que ya sabíamos pero que suma nuevos argumentos al hecho de que, los muros y las vallas que colocamos en las fronteras no son solo físicos, sino que también están en la mente, en el alma y en la educación de la sociedad a la que pertenecemos. Estos días se mira con más recelo, si cabe, al negro, permitanme la expresión con referencia al color de la persona citado así por algunos sectores de la sociedad en estos días. Se ha llegado a leer que: “estos africanos no traen nada bueno a nuestros paises desarrollados”, o bien, “yo no soy racista, pero tienen que estar en su país, y allí ya lo ayudaremos....., “no tienen que venir porque no traen nada bueno”, etc. Lecturas que cuando menos continua sacandote los colores por la vergüenza que da pertenecer a la misma condición humana que quien así piensa y la indignación que provoca las mismas. Es importante ser conscientes de que ante la más mínima dificultad, los sentimientos, junto con las actitudes racistas y xenofobas están ahí, listas y preparadas para aflorar de una forma rápida y cruel en la sociedad desarrollada y, supuestamente civilizada. También es fundamental saber que si la sociedad, en esta “amenaza” del virus del Ébola, ha sido capaz de movilizarse activamente para salvar la vida a un perro, (Ojo que yo también estoy de acuerdo en que se debería haber salvado y no haber procedido a su muerte), digo que si la sociedad ha sido capaz de movilizarse de esta forma por la vida de un animal, será capaz de hacerlo también para intentar evitar que en nuestros países vecinos del Continente Africano continúe muriendo más y más personas que, no lo olvidemos tambien tienen los mismos derechos que el resto de la humanidad, ya sean ricos o pobres.

Importante es saberlo porque no hay que bajar la guardia ni en prevención, ni en educación, ni tampoco en sensibilización, ya que el trabajo que queda por hacer en estos campos es aún es inmenso. Por último indicar que gracias al Ébola también podemos constrastar, por comparativa con las cifras de afectados en otras materias, que en África continúan muriendo muchas más personas por el hambre, la malaria, el parto, la falta de hospitales, la falta de recursos, etc.que por el mismo virus que tanto pavor nos ha causado. Entonces queda claro que el miedo que tenemos y la causa efecto-acción-reacción que hemos adoptado, está intimamente relacionado con que afecte directamente y ponga en peligro nuestro Estado del Bienestar. Bajo esta premisa cabe formular, a modo de hipótesis que, ojalá el hambre fuera terriblemente contagiosa y de esta forma la causa efecto-acción-reacción, sería muchisimo más contundente desde los países desarrollados que la que actualmente se está realizando para evitar que mueran de hambre nuestros vecinos africanos. Estoy seguro que se encontraría un remedio eficaz, por la vía de la extrema urgencia por supuesto, para solucionae el hambre no sea que se traspase hasta nuestro primer mundo y nos contagie sin posibilidad de cura. Así no es de extrañar que sigamos construyendo muros, vallas y sistemas cada vez más altos e impenetrables, ah, y no solo fisicos para evitar que lleguen con sus problemas, siempre tenemos la esperanza de que está en nuestras manos cambiarlo todo.

Pedmitirme una posdata a este árticulo. Quisiera recordad que la Asociación Juvenil Misionera Amigos de Africa de Carmona ha organizado una contrareloj para el día 30 de Noviembre consistente en la subida a la Puerta de Córdoba. La labor que realizan, es impresionante si tenemos en cuenta los pocos medios de los que disponen. Todos deberíamos ser amigos de Africa, y no solo amigos, sino hermanos, primos, tios, padres, madres, familias......El trabajo que realizan, la mentalización, difusión y ayuda que prestan para solucionar los problemas de Africa es admirable, así que colaboremos todos en ese día para que puedan obtener suficientes recursos y seguir con sus proyectos. ¡¡¡¡Todos a la contrareloj¡¡¡¡ es una buena forma de ayudar, como digo en el árticulo tenemos que ir cambiando la mentalidad, principalmente somos personas.

viernes, 21 de marzo de 2014

Así no podemos seguir.

Por Ramón Rodríguez Gómez.

Vivimos en un mundo lleno de contradicciones dramáticas, esta semana por ejemplo leemos en la prensa que científicos descubren el Gen causante de la obesidad, todos los años además surge el debate de la mala alimentación que tienen nuestros niños y niñas en edad escolar, lo que nos lleva a una lucha por tener una dieta responsable que eviten posteriores problemas de sobrepeso. Leemos y vemos en nuestras propias casas como cada día se desperdicia, cantidades importantes de comida, además tenemos tal variedad de productos alimenticios que, en ocasiones cuesta decidir lo que queremos en esos pasillos enormes de los supermercados. Vivimos en un planeta donde la tecnología permite comunicarte en tiempo real con otras personas en cualquier parte del mundo y conocer con minutos de diferencia cualquier noticia importante que pueda ocurrir. Gracias a la globalización, quién la inventaría, podemos vivir en directo desde el sofá de nuestra casa, guerras, manifestaciones, caídas de gobiernos, asesinatos, represiones, desgracias, luchas.... La vida transcurre tan rápidamente que, por ejemplo, parece que fue ayer cuando comenzó la guerra de Siria y ya van más tres años cumplidos. Todo es aparentemente importante, nos volcamos en las redes sociales y al poco eso mismo parece que ha desaparecido y otra cosa ocupa su lugar. Hace nada estábamos indignadísimos leyendo las noticias de las armas químicas en Siria, parecía que se iba a terminar con el régimen de terror en este País, cuando un compromiso de destruirlas por parte de ese mismo Gobierno Sirio que las usaba, tranquilizó al mundo comprometido por la paz. El envío de observadores para comprobar como destruían los arsenales químicos terminó de apaciguar ánimos. Resultado; pueden seguir guerreando con las pistolas, fusiles, bombas y demás aparatos convencionales, como si eso no matara.

Como decía, en este mundo tan lleno de incongruencias y contradicciones, donde por continuar con los ejemplos se es capaz de batir el récord de trasplantes en un día en nuestro país salvando a 45 personas, o donde puede llegar una ambulancia en menos de quince minutos al lugar de un accidente, o bien se puede salvar a una persona de un infarto interviniendo en menos de diez minutos desde que ocurrió. Y todo esto nos da tranquilidad, desarrollo y calidad de vida, pero me pregunto ¿para qué? Y también pregunto por qué en un mundo globalizado, impulsor del desarrollo tecnológico y económico, en este mundo que somos capaces de hacer tantas cosas positivas, mueren cada día 19.000 niños y niñas, si, cada día y además por causas evitables. De esos 19.000 muertos, 6.400 diarios son a causa del hambre. Un mundo donde, según el Informe de Naciones Unidas, Uniceff y Salve The Children, 1.000.000 de niños murieron durante el año 2012 en las primeras 24 horas de su nacimiento, ¡¡¡ Un millón de niños !! y seguimos sentados en el sofá de casa. Una cifra que se eleva hasta los 2,9 millones, casi los tres millones de niños y niñas, que mueren antes de alcanzar la edad de los cinco años. La malnutrición materna provoca partos prematuros y el fallecimiento del niño o la niña por falta de asistencia. A estas causas le siguen la asfixia del bebé, las infecciones durante o después del parto, y una lagar lista de males. Y lo peor de todo esto es que, cada una de esas causas es prevenible y evitable. ¿Más datos? Nigeria, 14 de cada 1000 mueren en el primer día de vida, y 19,4 durante el parto. Sierra leona, 18 de cada 1000 y 13,9 durante el parto. Somalía 16 de cada 1000 y 14 durante el parto. Guinea Bissau 16 de cada 1000 y 13,7 durante el parto...podría seguir así con Afganistán, Bangladesh, República Democrática del Congo, Leshoto, Pakistán, Angola.....haciendo una dramática media con estos diez países nos dan 14 niños y niñas de cada 1000 que mueren en su primer día. No quiero seguir con más cifras pero apuntad el último dato que doy; 6,6 millones de niños y niñas murieron antes de cumplir los cinco años, ¡seis millones y medio de niños y niñas!. Siente uno nauseas y un tremendo nudo en la garganta cuando anotas estas cifras. Cuando escribo este articulo literalmente las lagrimas fluyen porque cada uno de esos niños y niñas está sobre las conciencias del mundo desarrollado y contradictorio que describía, sobre cada uno de nosotros.

Vivimos bien, muy bien si nos comparamos con ellos que son personas como nosotros, aún así necesitamos dedicar días, como el de hoy, contra el racismo para recordar que no somos una raza superior, para que no se olvide que el racismo es una forma cruel de vivir como personas, para educar a nuestros hijos e hijas y que estos sean capaces de pensar diferente, de sentir diferente. Cuando gritamos que todos somos iguales, es complicado a veces creerlo, ¿de verdad pensamos que todos somos iguales?, ¿nos comportamos como si lo fuéramos?.

Duele que se queden en solo cifras dramáticas, en datos numéricos. Tengo cuatro hijos y mi hija pequeña de tan solo 19 meses de edad pesa 10 kilos, cinco kilos más que una niña de cinco años de cualquiera de los países que he mencionado. Y algunos piensan que es un asalto a nuestras fronteras el salto de la valla, y tenemos que seguir leyendo comentarios de que aquí no cabe más gente, que vienen a quitarnos el trabajo y la dignidad, comentarios como el del Presidente Imbroda de Melilla diciendo que: “así no podemos seguir” que hay que pasar por encima de las minorías que cuestionan a la Guardia Civil y la actuación del Gobierno, esas ONGs, hay que acabar con la inmigración clandestina”. Este es un mundo globalizado que no somos capaces de digerir, vivimos al lado de un continente donde 6.400 niños mueren al día por hambre, aún así todavía hay personas que son racistas por creerse superiores y hablan de desarrollo y soluciones en origen, sin saber siquiera que es eso.

La vida transcurre rápido si, pero mucho más para estos niños y niñas a los que solo les dura un día, un año, dos....y los más fuerte quizás lleguen a los cinco, Claro que hay que gritar: ¡Así no podemos seguir!.

Ramón Rodríguez Gómez, Día contra el racismo, 21 de Marzo de 2014

viernes, 7 de febrero de 2014

Diego Cañamero en Carmona: "El silencio ciudadano permite al gobierno quitarnos los derechos".

Por el Frente Cívico "Somos Mayoría" de Carmona. Fotos: Ramón Rodríguez y Fernando Baeza.

Ayer en la Peña “La Guitarra”, Diego Cañamero, jornalero andaluz, nos acompañó en Carmona para presentar en el acto organizado por el Frente Cívico Somos Mayoría de Carmona las Marchas de la Dignidad 22M. A los más de doscientos asistentes al acto, nos motivó para seguir trabajando y acabar con el silencio ciudadano que permite al gobierno quitarnos nuestros derechos.

Diego nos hizo pensar y le dio una vuelta de tuerca a la situación en la que nos encontramos; con contradicciones tales como más de 84.000 desahucios en Andalucía, pero con 1.000.000 de viviendas de nueva construcción y 800.000 viviendas vacías. Nos habló de la educación, de la propiedad pública, de la mala praxis del ministro de agricultura vendiendo la mayor finca pública que existe en Europa, la Almoraima.

Y nos hizo entender que después de 6 años de presión hacia el ciudadano ha llegado la hora de aunar fuerzas y andar unidos, esa es la idea de la Marcha de la Dignidad del próximo 22 de Marzo en Madrid. Por primera vez se hace un movimiento de unión desde la base, desde el pueblo, con más de 300 organizaciones unidas por tres premisas: “No a los recortes”, “No al pago ilegítimo de la deuda pública” y la “Dimisión del Gobierno”.

Los recortes han traído precariedad para el pueblo, la reforma laboral da pasos agigantados cada día por la contratación a tiempo parcial, cada vez hay menos afiliados a la seguridad social, y el gobierno nos quiere hacer entender que esa es la dirección a seguir, ¿realmente crees qué esa es la buena dirección? Te lo pregunto a ti amigo, que estás notando la crisis en tu cuerpo con sangre y sudor. No nos dejemos engañar, hasta las encuestan nos lo dicen, el gobierno de Rajoy no representa al 80% de la población. Entonces, ¿por qué tenemos que conformarnos? Si la crisis no la hemos creado nosotros, han sido las agoreras entidades financieras, y desde el 2007 el gobierno les ha dado nuestro dinero, ese que te ha costado tanto conseguir levantándote a las seis de la mañana.

Por eso este gobierno y ningún otro puede pensar que el voto de un día en una urna cada cuatro años le da impunidad para gobernar, porque no puede olvidárseles que ellos son simples representantes del ciudadano, y cuando ya no representan al pueblo no son nada.

Es cierto lo que dijo Diego Cañamero anoche, es hora de poner el tren en marcha para entusiasmar a la gente, porque lo que siempre cuesta es poner la máquina en funcionamiento, pero en cuanto se empieza a andar todo el pueblo se une y ya lo hemos visto en multitud de acciones 15M, Stop desahucios, PAH, Marea verde, Marea blanca, el movimiento minero… Todo el mundo quiere moverse, sólo le falta un grupo de personas como tú y como yo que demos el paso para que el pueblo se sienta seguro y dé también el paso.

Vicente García Baeza Coordinador Frente Cívico de Carmona.

jueves, 9 de enero de 2014

La culpa fue del chá chá chá.

Por Ramón Rodríguez.

Hace varias semanas, el seis de diciembre, tuvimos la ocasión de celebrar el día de la Constitución Española. Tan importante acontecimiento nos permitió reflexionar sobre algunas cuestiones fundamentales de la Carta Magna que regula nuestros derechos y libertades. Esta reflexión incluye además participar en el debate que propone modificar ciertos artículos de la misma, con el objetivo de que esta sea capaz de dar respuesta a los cambios que se están produciendo en nuestra sociedad. Debates en los que a los ciudadanos nos quieren dirigir en uno u otro sentido según les convenga. Por ejemplo nadie nos consultó la modificación de la Constitución que se realizó y sin embargo nos explicaron de forma rápida y poco precisa que se hacía por el bien del Estado como Nación y por extensión que era lo mejor para nosotros como pueblo, siempre pensando en nosotros pero sin contar con nuestra opinión, nadie se preocupó de consultarnos de forma democrática. Insistieron en que se hizo por amplio consenso entre las dos fuerzas políticas mayoritarias en ese momento, como si los votos que obtuvieron en su día en nuestro nombre les diera un poder ilimitado para hacer y deshacer, pero de esto, de los poderes ilimitados una vez que tienen el voto para gobernar, tendremos que hablar otro día. Cuesta trabajo que se enteren y comprendan que no existen varias clases de ciudadanos en nuestro país y que todos y todas, tal y como marca la Constitución, tenemos los mismos derechos y deberes. Acaso no tenemos todos el derecho a la educación, a la vivienda, al trabajo, a percibir unos ingresos que nos permitan vivir de forma digna.

Asistimos como ciudadanos a estos debates sobre el cambio constitucional aparentemente hastiados, impotentes y ajenos a los mismos sin prestar la atención que merecen, porque en muchos casos las polémicas generadas nos complican y enfadan hasta límites que ponen a prueba nuestra paciencia como personas libres. Discusiones legitimas sí, pero que tratan de alejarnos de los problemas que actualmente nos preocupan. Sin embargo, como en otros tantos temas, ya es hora de dar un grito y tomar parte activa para defender nuestros derechos garantizados constitucionalmente. Exigencia en mayúsculas destinada a que se cumplan de forma efectiva y real todos los artículos que inspiran y regulan la Constitución. Voces que tienen que pedir un cambio en forma de enmiendas, pero dicho cambio no puede ser dirigido y auspiciado según los intereses de la “alta clase política”, esa que tanto daño nos está haciendo. Todo lo contrario, debe ser un cambio liderado por nosotros mismos como pueblo, consultada nuestra opinión y escuchando las exigencias de que realmente y de forma efectiva se cumplan definitivamente los preceptos que marcan y regulan nuestro País.

Cada vez estamos más convencidos que ese es uno de los graves problemas que nos afecta actualmente y que nos impide plantear soluciones de futuro. El hecho de que nuestra Constitución, la que sienta las bases democráticas donde el poder emana del pueblo y de la fuerza de sus votos, esta Constitución que permite la proclamación de leyes en un Estado de Derecho, pero que sobre todas las cosas nos garantiza la libertad y tiene como principio inspirador el de que todos somos iguales, tristemente no es cumplido por quienes tienen que garantizar dicho principio.

Tomemos el artículo 14 de la Carta Magna, uno de los que más nos preocupan porque afecta a cualquier orden de nuestra vida y su incumplimiento eleva nuestro nivel de enfado considerablemente. Dice así: "Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social."¿Qué persona no suscribiría ahora mismo esta premisa legal? todos y todas, por el mero hecho de ser españoles o vivir aquí, somos iguales antes la ley sin que prevalezca ninguna otra circunstancia. No seré yo quien juzgue las sensaciones que a cualquier persona provoca la lectura de este artículo de la Constitución si lo relacionamos directamente con los últimos acontecimientos judiciales de nuestro país, ¿realmente nos creemos que todos y todas somos iguales ante la Ley sin que prevalezca discriminación de ningún tipo? La lista de desagravios en este sentido es interminable y no tendríamos espacio suficiente en este medio para describirla, tan solo diré algunos datos: Según el último censo realizado hace tan solo dos meses, en nuestro país hay 1.661 causas judiciales abiertas relacionada con la corrupción, de las que 541 se encuentran en Andalucía, 200 en la Comunidad Valenciana, 149 en Canarias, 159 en Madrid y 128 en Cataluña por citar alguna de las que sobrepasan de cien los casos, pero todas las Comunidades autónomas se encuentran afectadas por este mal.

¿Iguales ante la Ley?, será en los inicios de los procedimientos cuando se procede a imputar judicialmente, y a veces ni eso claro, tomemos por ejemplo a nuestra Infanta Real o acaso con cualquiera de nosotros hubieran tenido tanta paciencia y delicadeza los Estamentos Judiciales antes de acusarnos de algo. Luego en el desarrollo de los juicios, si estos llegan a producirse, las diferencias aumentan aún más. Más tarde en la ejecución de las respectivas sentencias es cuando comprobamos definitivamente, por si nos quedaba alguna duda, que desgraciadamente no somos todos iguales ante la Ley. Claro que algunos miembros de la clase política contestan a esta pregunta que sí, sobre todo cuando desarrollan un discurso institucional en esta línea estando sus propios intereses partidistas en juego y toman entonces como ejemplo las propias imputaciones de miembros de la familia real o bien de políticos con altos cargos de responsabilidad en el gobierno para justificar esta igualdad esperando que ingenuamente creamos este discurso demagógico, ya que según ellos no somos expertos en la materia. Sin embargo la gran mayoría de nosotros, salvo claro está que tengamos un momento grave de enajenación mental o de alguna rara excepción, contestaríamos que no todos somos tratados por igual, es más existe una gran diferencia en ese trato según los casos y en la protección que nos ofrece la legislación como ciudadanos, dejando este debate abierto.

No hace falta recordar aquí los muchos procesos judiciales de los últimos tiempos en los que este principio de igualdad no se ha cumplido, incluidos los que más daño nos hacen en nuestro ánimo y elevan mucho más nuestro nivel de cabreo social, ya alto de por sí sin necesidad de estos calentamientos. Imputaciones de: Presidentes de Gobiernos Autonómicos, Miembros de los distintos Partidos, Alcaldes y Concejales varios, Empresarios con cargos de representación corporativa, Sindicatos mayoritarios, etc. Que han quedado en nada o se extienden en eternos procesos judiciales que escapan a nuestra compresión. Es tan alto es el nivel de corrupción que han puesto entren todos, que la defensa esgrimida más escuchada ante las acusaciones que se les realiza sea el decir: “el otro hizo más….”

Que los procesos judiciales se resolverán algún día no lo dudamos, pero claro habrá que ver cómo finalizan, ejemplos no nos faltan: El caso del Prestige se resolvió después de diez años y con un solo condenado…..el capitán del barco, que casualidad y sin indemnizaciones. ¿Los Eres en Andalucía? Si, al final tendremos sentencia, seguramente condenando al administrativo que firmó las documentaciones de entrega de las ayudas. ¿La trama Gürtel y los sobres de Bárcenas? También tendremos sentencia por supuesto, cuando las cintas de grabación que destaparon la trama caduquen y se vuelvan ilegibles o cuando aparezcan los discos duros de los ordenadores, entonces resolverán que han prescrito las acusaciones. Y no se preocupen que si hay algún condenado importante en estos más de 1661 procesos abiertos hasta ahora, tengan por seguro que se propondrán y evaluaran sus posibles indultos retrasando lo máximo su ingreso en prisión, porque hay que reconocerlo, la culpa claro esta fue del chá, chá, chá…nunca de ellos que han estado presos de su ignorancia, aunque usan sus poderes y recursos económicos para evitar precisamente que el artículo 14 realmente se cumpla. Hay algo que también alimenta el horno de nuestro enfado y es que, una vez conocido los resultados de sus procedimientos judiciales, nos digan que tenían razón y que no habían hecho nada, (la culpa del chá, chá, chá) o si lo han hecho, que los entendamos y perdonemos porque al fin y al cabo cumplían con su deber patrio, o bien que realmente ignoraban cuanto estaba ocurriendo.

¿Seguimos creyendo por tanto en dicho artículo 14?, ¿cuesta eh?... No puede haber ciudadanos/as de distinta categoría o clase social, no puede seguir imperando el tanto tienes, tanto vales. Ya en el siglo XIX existía una letra flamenca que decía así; “A la Audiencia mandé un pleito, uno era verdad y otro no, la verdad salió perdiendo porque el dinero ganó…” No, definitivamente no puede ser que impere el poder económico para evitar la justicia. No se puede entender que el día fijado para celebrar la Constitución se use por ejemplo como el de inicio de las fiestas navideñas evitando realizar una labor pedagógica y de unión. Ese día hay que restar el protagonismo a la política y devolvérselo al pueblo, al ciudadano/a porque somos todos iguales y orgullosos de lo logrado como personas, evitando el uso partidista de la celebración de nuestra Carta Magna.

Recordarle desde aquí a nuestro flamante Ministro de Justicia Alberto Ruíz Gallardón que luche por lograr un poder legislativo totalmente independiente, que sea realmente igual para todos y en esa línea, que la justicia recupere su gratuidad y justa, valga la redundancia. Porque de lo contrario seguiremos siendo considerados, según cada caso, ciudadanos de primera, segunda, tercera o cuarta categoría, fíjate si tiene un problema importante que resolver antes que detenerse en las tasas, procedimientos, precios (totalmente injustas) o en reformar leyes como el Aborto con el daño que está haciendo esta reforma a la dignidad de las personas o la de seguridad ciudadana y sus polémicas, céntrese Sr. Ministro, céntrese en el artículo 14 y que este se cumpla.

Si no os ha cansado este articulo podemos hablar la próxima vez del error, de la atribución de la culpa y por extensión del reconocimiento de la misma, y de cómo con dicho reconocimiento de errores se aprende y se obtienen muy buenas enseñanzas para futuras actuaciones, sobre todo mientras se tienen responsabilidades de gobierno hay que dejar de decir que la culpa fue del otro, o del indefinido chá chá chá. Mientras llega ese momento, desear que este año 2014 sea el del cambio social, el de la creación real de empleo para terminar con el drama del paro, de lo que también tendremos que hablar ampliamente y del daño que se le está causando a tantas personas, sobre todo a nuestros jóvenes. Por último no nos olvidemos que hoy hace tres meses solo de la tragedia de Lampedusa, que siguen las cuchillas en la verja de Melilla, que siguen los niños emigrando y jugándose la vida, que siguen personas muriendo en el camino buscando un mundo mejor……El Estado como Nación es un invento humano creado para controlarnos, no hay personas ilegales, las fronteras son movibles y dibujables, repasemos la historia y veamos cómo han cambiado en estos años esos Estados, Nacionalismos y fronteras, luchemos porque la igualdad deje de ser un mito y sea una realidad efectiva.

jueves, 7 de noviembre de 2013

“Vivir es fácil con los ojos cerrados…”

Por Ramón Rodríguez Gómez.

Me he tomado la licencia de usar como encabezamiento de este artículo, el título de la última película protagonizada por Javier Cámara y dirigida por Fernando Trueba. Y tomo el título para afirmar que con respecto a la inmigración de personas en esta época que nos ha tocado vivir, es más fácil hacerlo si somos capaces de cerrar los ojos a todo lo que está ocurriendo en el mundo.

La semana pasada, conocimos en los medios de comunicación, la terrible noticia de que 120 inmigrantes habían aparecidos muertos de sed en el desierto del Sahara. Todas estas personas tenían en común una historia trágica ya conocida por repetirse una y otra vez, aunque cambie el formato, los protagonistas y el medio usado, el final siempre es el mismo en muchos casos, la muerte mientras trataban de huir de sus países y entrar en el mundo desarrollado. En este caso habían partido desde Níger intentando llegar, hacía la salvación, jugándose la vida en esta ruta cruel cuya trágica meta finalizó a tan solo diez kilómetros de la frontera con Argelia. No hay muchos más detalles, no hay responsables, algunos supervivientes relatan que el camión que los transportaba se averío y ya perdidos en el desierto, sin agua, sin medios de comunicación, tan solo les quedó una solución, caminar para intentar salir con vida de allí. Cuesta imaginar el drama que tuvieron que pasar aquellas personas, el miedo y el pánico que les produciría el saber que caminaban perdidos hacia un fin dramático, seguramente conscientes de su agonía y cercanos a la tortura que supone morir deshidratados en pleno desierto, dándose la terrible ironía de que hace unas semanas morían más de 300 ahogados en el mar y estas personas lo hacían de sed en tierra.

Inmigrantes protagonistas de una lucha por sobrevivir, iniciada en el mismo momento en el que les tocó nacer en un país, carente de lo más básico, que les permitiera alimentarse y donde quedarse en él es igual a morir lentamente. Son muchas las razones que se esgrimen para justificar su huida; guerras, hambre, persecuciones, pobreza, etc. Pero la razón más poderosa que les lleva a arriesgarse y jugar con el destino y la muerte, es el instinto de supervivencia. Por vivir la mayoría paga un altísimo precio, pero están dispuestos a ello porque quedarse es sinónimo de sufrimiento y muerte. De las personas encontradas en el desierto 48 eran niños y niñas, 52 mujeres y el resto hombres adultos.

Europa, nuestro viejo Continente permanece impasible, indoloro y con la conciencia rodeada de un muro lleno de excusas para que no le afecte nada de esta situación. Nuestros Gobernantes, aquellos a los que democráticamente votamos, viven con los ojos cerrados y lo que es peor aún, alejados de la realidad. Escribir aquí las mil excusas que existen con el tema de la inmigración no tiene sentido, porque cada una de ellas tiene una réplica lógica, legal y humana. Decir por ejemplo que los inmigrantes se lo han buscado al poner en riesgo sus vidas, indicar que no podemos abrir las puertas de las fronteras porque nos invadirían, son tremendas falacias. Explicarnos que vienen a ocupar nuestros trabajos ahora que estamos en crisis, además de mentira, es egoísmo en su estado más puro. Contarnos que son países corruptos en su mayoría los que provocan la inmigración y por esta razón las ayudas no pueden materializarse, que son países subdesarrollados que no son capaces de administrarse para dar de comer a su población, que no ponen los medios adecuados para evitar seguir creciendo en número de habitantes, o que son radicales y poco preparados, en definitiva que ellos se ha buscado el subdesarrollo que padecen, es una justificación racista al más puro estilo xenófobo, además todo ello es un insulto a nuestra capacidad humana y nuestra inteligencia.

Europa ha perdido el corazón y el alma, ha olvidado que todos somos miembros de una misma raza, la humana y que no hay personas de distintas categorías, o de distintos Estados o Naciones, solo existe la humanidad a la que todos y todas pertenecemos independientemente de la fronteras que pongamos. No tiene que ser una cuestión de suerte, de destino cruel o benefactor el que te indica que, dependiendo de donde nazcas así crecerás y vivirás más o menos tiempo, tendrás más o menos enfermedades, sufrirás de hambre o tendrás exceso de comida. El hecho de vivir o morir de una manera no debe responder a un determinismo impuesto por la causalidad del nacimiento en un país o en otro concreto, es decir, no debe depender de dónde tengamos la suerte de nacer.

Hay soluciones por supuesto, porque en un mundo cada vez más global, donde irónicamente pregonamos los supuestos beneficios de esa globalidad basados en la libre circulación de capitales y de personas, donde hablamos de la tiranía de los mercados y como estos prevalecen sobre los Gobiernos, donde comentamos los beneficios innumerables de internet que potencia una comunicación directa y cada vez más rápida que elimina fronteras, curiosamente en este mundo que avanza en investigación y modernidad, en desarrollo tecnológico y bienestar, en este mundo seguimos construyendo fronteras cada vez más altas, muros y vallas con alambres de espinos más enrevesados y dañinos, y no solo físicos sino también burocráticos a través de visados y demás documentación necesaria para inmigrar. Mientras que supuestamente eliminamos barreras con la globalidad, con internet, con la comunicación, con la información y con la libre circulación construimos otras barreras físicas y mentales. ¿Dónde entonces está la libertad?, ¿libre circulación para quién, de qué?, ¿dónde está el desarrollo?, ¿qué mundo estamos dejando a las demás generaciones?, ¿cambiará de esta forma la humanidad?….la sensación que nos queda es que no vamos a mejor sino todo lo contrario, estamos empeorando a pasos agigantados, a no ser que sigamos viviendo con los ojos cerrados.

Debemos pensar que la única forma de cambiar esta situación es cambiar nosotros mismos, ahí está es la solución. Cuanto más desarrollemos los valores solidarios, cuanto más nos preocupemos por conocer a estos países que lo están pasando tan mal, entender su historia, a su gente, sus motivos, su cultura, su economía, más cerca estaremos de la solución. Arreglar esto está en nosotros, si pensamos en desarrollar otros recursos, en repartir la riqueza, en tirar los muros que rodean ciertas conciencias. Cuando comencemos a cambiar, a abrir los ojos, los nuestros y los de los demás, cuando invirtamos en el futuro de estos países y trabajemos conjuntamente con ellos, comenzaremos a cambiar y a creer que es posible. Las generaciones que vienen tienen que poner en práctica esas soluciones, tienen que crecer con nosotros y con el cambio, tienen que crecer con los ojos abiertos. Nuestra aportación es el cambio, conocer, construir y destruir fronteras.

La inmigración y las muertes que conlleva no se frenarán con medios coercitivos, porque la necesidad de sobrevivir siempre será más fuerte que los muros que construyamos. No podremos tener mucho más tiempo los ojos cerrados, hasta cuándo podremos seguir soportando muertos en Lamperusa, o en el desierto, o trenes de la muerte en América. Llevo diez años como coordinador de la atención a Menores Inmigrantes, otro día podemos hablar del tema de los menores extranjeros no acompañados, pero en todos estos años no solo no ha disminuido el número de llegadas de estos menores a nuestro país, sino que continúa aumentando. Niños y niñas con fecha de caducidad que se hacen adultos demasiado pronto jugándose la vida, atravesando con diez, doce o quince años sus países, para disfrutar de un “mundo mejor”, ahora tenemos que comenzar a girar el timón para cambiar el mundo y dar un golpe en nuestras conciencias diciendo,¡¡ basta ya ¡¡