Por Ezequiel García.¿Hasta cuándo más tendremos que esperar para que nuestra ciudad, cinco veces milenaria, que acuñó moneda romana, tuvo un reino de taifa propio y gozó del privilegio de acoger en su regazo a ilustres personajes como a Cervantes, sea considerada desde la Junta como un Distrito Sanitario Único?
Que me perdonen los lectores pero la indignación a veces sobrepasa a la razón. No hace mucho un joven era arrollado por un camión y, si bien era complicado que la vida del muchacho se salvara, la dichosa ambulancia (a partir de ahora DCCU, es decir, una UVI Móvil) tardó una hora. Y sin apenas tiempo para superar el fiasco, una mujer de barrio de Santiago, de 87 años, Rosario Alonso, se nos fue al cielo porque la DCCU se paseó por media provincia mientras la anciana se ahogaba en su disnea, llegando al domicilio de Extramuros de Santiago hora y media después. Nada más y nada menos. Y en pleno siglo XXI…
Valga mi artículo hoy para reivindicar lo que desde hace tiempo se nos ha negado rotundamente desde la Consejería de Salud, lugar que de consejos sabios entiende poco, pero últimamente de salud, menos. Si el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) da la razón a una ciudad que está sufriendo los caprichos de la política, la Junta nos ha de dotar como un distrito sanitario propio, esto es, con un centro de especialidades, unas ambulancias en condiciones, un servicio de urgencias eficaz y una Seguridad Social a la altura de una ciudad de 30.000 habitantes.
En el mes de junio, cuando aún las calores no apretaban como lo han hecho hasta ahora, la señora consejera del ramo, María Jesús Montero, afirmó que nuestro centro de salud reunía todos los requisitos de planificación de la red pública de urgencias y emergencias “tanto en dotación como en capacidad de respuesta”.
Y continuaba diciendo que de 8.00 a 20.00 horas las urgencias se cubren en el centro de salud. Y fuera de este horario son atendidas o bien en este centro de salud, o bien, si el paciente lo requiere, en el domicilio. Este servicio cuenta con dos médicos, dos enfermeros y un celador, que además poseen una ambulancia que está en servicio las 24 horas del día, todos los días del año.
Y me pregunto, ¿dónde estaba la ambulancia y la gente de urgencias? Basta ya de hipocresía y de electoralismos. Aquí no venimos a decir si tiene la razón el PP, IU o PSOE… Aquí hablamos de vidas. Hace poco fue Rosario la que nos dejó merced a una negligencia médica de nuestros gobernantes en la Junta, pero, quién sabe si hoy mismo, su hijo, o su sobrino el pequeño puede ser el perjudicado. O usted mismo… O incluso cualquiera de nuestros gobernantes locales.
Por eso, desde esta tribuna humilde, lanzo a los carmonenses que de verdad sienten a su ciudad, que no se dejen guiar por la desidia y acudan el próximo día 3 de septiembre, a las 20 horas (si Gobernación da el visto bueno) a la explanada de la Feria junto al ‘Ambulatorio’ acompañando a la familia de Rosario Alonso, organizadora de la convocatoria que acabará en las puertas del Ayuntamiento. Un consistorio que, a pesar de ser del mismo color de la Junta, no debería guiarse por las siglas y sí por los intereses de todas y todos los que conformamos esta maravillosa ciudad. Y de camino, exigir todo lo que necesitamos: más vigilancia, más vivienda, más empleo, mejor ocio nocturno y, en definitiva, levantar a un Lucero de Europa en horas bajas. Entre todos podemos hacerlo. Al menos, luchemos por ello.
